Una de las cosas de ser emprendedor es que todo pasa demasiado rápido. La ventaja que tiene manejar una estructura tan ligera (de a veces sólo una persona, tú) es que el margen de maniobra es infinito y la velocidad de cambio es tan rápida como tú te lo permitas. Entonces, no te tardes en tomar decisiones. Tu mente debe ser asertiva y trabajar a la velocidad de la luz. Debes estar dispuesto a cambiar el giro de tu startup hasta 7 veces por día los 7 días de la semana, aprovechando las oportunidades que se te presentan. No se trata de ser errático, pues debes tener un rumbo y una intención clara. Se trata de adaptarte a cada instante a la presa que tienes enfrente. Tomar decisiones, asertivas, rápidamente. Y si te equivocaste, pues hazle como Google: fail fast and carry on…

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