La historia de la humanidad, gracias al cielo, está llena de personas que prefirieron pedir perdón que pedir permiso. Y es que si se pone uno a preguntar si se puede o no se puede, 99% seguro que no se pueda, y un 1% de probabilidad de que ni siquiera le respondan a uno. ¡Larga vida a quienes insisten en llevar la contraria y hacer las cosas diferentes!

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