Cualquier entendido sabe que no hay una verdadera diferencia entre ser emprendedor y ser multiempleado… Pero en el fondo si la hay: el multiempleado al menos cobra varios malos salarios, el emprendedor ninguno :-(
Cualquier entendido sabe que no hay una verdadera diferencia entre ser emprendedor y ser multiempleado… Pero en el fondo si la hay: el multiempleado al menos cobra varios malos salarios, el emprendedor ninguno :-(
En los empleos normales se habla tanto de motivación, que podría llegar a pensarse que es uno de los elementos claves para convencer a un Business Angel de invertir en una startup. En realidad no es así.
De vez en cuando me aburro de pagar salarios. De vez en cuando me aburro de cobrar salarios. Y por alguna razón, nunca he conseguido hacer las dos cosas a la vez.
Una de las bondades de ser emprendedor es que uno comienza a tomar sus propias decisiones, con total libertad de consciencia, y sin rendirle cuentas a nadie. Se siente uno verdaderamente independiente, dueño de si mismo y de su situación. Uno marca sus propios ritmos y decide cómo, cuándo y para quién trabajar. Hasta que llega el momento de pagar la nómina…
Desesperado por mi precaria situación de emprendedor, fui con una vidente a ver si me ayudaba a predecir el futuro de mi startup. Luego de tirar las cartas, me miró fijamente y dijo en tono solemne: – No tiene con qué pagarme, ¿cierto?. Qué les puedo decir, era cierto :(
En España siempre nos han sobrado motivos para celebrar… Así que seas emprendedor o empresario, empleado o patrón, más vale que te guste el fútbol.
Hoy hace un año inicié mi startup con una gran ilusión y con la convicción de que sería un gran éxito. No me equivoqué, así que hoy, que estoy de cumpleaños, me dispongo a celebrarlo por todo lo alto, y a disfrutar de un buen trozo de pastel… ¡Me lo merezco!
